Dinero y flamenco

El dinero. Ese sucio invento capaz de comprarlo todo. Burdel de desgracias, mercadillo de desdichas, elixir de las malas gentes. Ha sido en ocasiones objeto de cantes por parte de nuestros flamencos, quienes han hablado sobre él en los diferentes palos. Curiosamente, la infame bolsa de cobre siempre suena como un quejío – las monedas salen del corazón como letras envenenadas.

A continuación incluyo algunas letras que he ido encontrando a lo largo de mi travesía por el mundo del flamenco. Me gustaría que vosotros, queridos lectores, me ayudaseis a ampliar el repertorio con vuestras sugerencias en los comentarios.

José Monje Cruz “Camarón de la Isla”, el más grande de todos los tiempos, pedía salud antes que dinero:

Salud antes que dinero
Yo le estoy pidiendo a Dios,
Aunque me tenga que ver
Lo mismo que un pordiosero
Pidiendo pan pa comer.

Miguel Flores “el Capullo de Jerez” canta al dinero por fandangos, con aquello de:

La mentira y el dinero viven en palacio de lujo
Ay sin embargo la verdad se muere en un cuarto muy oscuro y nadie la quiere escuchar

Existe también una versión de Paco Toronjo (si Alosno fue la cuna del fandango, Toronjo fue su mecedora). De todo su legado me quedo con su oda al dinero:

Su destino yo he visto a un rico llorar y maldecir su destino
Y he visto a un pobre cantar por una copa de vino y una guitarra templá
Libertad hay quien compra con dinero el lujo y la libertad
Pero un amor verdadero nadie lo puede comprar
Aunque le sobre el dinero

Rafael Farina, tio de Diego “El Cigala”, cantaba:

Ese lujo que a ti te devora
Fue un cuchillo de hiel pa los dos
Y hasta el alma de pena me llora
Y hasta el alma de pena me llora
Maldito el dinero, el dinero, ay…
El dinero que nos separó

Enrique Morente trajo al flamenco los poemas de Federico García Lorca (en quien por cierto Leonard Cohen encontró su voz). Y lo hizo con Omega, aquél álbum tan esperado como inesperado, que le mereció numerosas críticas por parte de los más puristas. Apreciaciones personales aparte, esta mezcla de rock, flamenco y poemas de Lorca me recordó una metáfora que pasó desapercibida cuando lo leí en el colegio – “a veces las monedas en enjambres furiosos taladran y devoran a abandonados niños“.

Efectivamente, el dinero es un enjambre furioso que todo lo devora. Tiene un público fiel y corrompido, pero otros somos simples espectadores forzosos. Mientras tanto, podemos seguir cantando.

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