Púshkar

Una de las ciudades más antiguas de la India y meca de peregrinación hinduista en del desierto. Además, Feria Internacional del Ganado. Son tres los forasteros que visitan Púshkar: el turista, quien quiere hablar con Brahma y el ganadero de turno. Crematorios, templo y ganado. No hay nada más. El resto, desierto. Para el turista apresurado, una visita prescindible.

Como ciudad santa que es, en las inmediaciones de la misma no se permite la ingesta de carne ni el consumo de alcohol. Esto no es novedad en la India, un país donde muchas de las fiestas nacionales se traducen en dry day (día seco), quedando prohibida la venta de alcohol. En cuanto al vegetarianismo, supongo que no os sorprenderá, aunque tenéis que saber que no todos son vegetarianos, y que en la India se puede comer beef (carne de res o de vaca), pork (de cerdo) y mutton (de cordero) en muchos sitios.

A propósito del vegetarianismo, me gustaría comunicaros que me ha llegado la triste noticia de que en España hay alrededor de doscientos mil individuos que sufren esta desgracia. Yo personalmente al volver a la piel de toro no quiero tonterías, ya he avisado en casa para que me reciban con un buen txuletón. Ya que he tocado el tema, no me voy a quedar corto. He de confesaros que estoy harto del vegetarianismo al que me veo forzado desde hace cinco meses. Llevo todo este tiempo tomando arroz para comer y para cenar, casi siempre bañado en dal (legumbres despojadas de la piel), que no tiene sabor, y siempre acompañado de un roti frio. A veces sirven patatas con todo tipo de especias. Otras veces toca pollo, que normalmente viene disfrazado de verduras en su salsa y enormes trozos de cebolla, y uno al final no lo encuentra. Me gustaría ilustraros mejor, pero el caso es que la mayoría de los nombres de la gastronomía autóctona los ignoro completamente. En definitiva, estoy bajo el yugo del vegetarianismo y como no vuelva pronto a casa voy a empezar a tener trastornos alimenticios. Llegué a adelgazar mucho, tanto que estuvieron a punto de llamarme para interpretar a Gandhi en una serie de televisión.

Volvamos a Púshkar. Os contaba que es uno de los cinco destinos de peregrinación hindús. Allí está el templo de Brahma, que no tiene ningún interés para el turista secular, pues no es grandilocuente ni bonito. Por otro lado, los ghats (crematorios) son el otro foco de atracción para los religiosos. Se trata de un complejo masivo que rodea un lago donde los hindús llevan a sus difuntos para bañarlos en sus aguas benditas y a continuación proceder a su incineración. Si no llevan a un muerto, se bañan ellos mismos, normalmente en familia. La gran parte de los que se ven allí son personas de bajo nivel económico, que viajan grandes distancias para mojar su cuerpo con el agua santa de Púshkar.

“Las shatis son mujeres viudas que son incineradas con vida en las piras funerarias junto con sus maridos, ritual tras el cual adquieren cierto carácter divino. La familia de la mujer suele adquirir fama y dinero tras este ritual, lo cual lo hace atractivo entre ciertos grupos.”

Llegó la hora de hablar de los crematorios. Hace poco vi un documental muy recomendable, aunque duro e impactante, en el que fui advertido por primera vez de la existencia de las shatis. Se trata de mujeres viudas que son incineradas con vida en las piras funerarias junto con sus maridos, ritual tras el cual adquieren cierto carácter divino. Esta tradición (que ha perdido popularidad pero aún se practica, sobretodo en el Rajastán) es más frecuente entre las personas de nivel económico bajo, normalmente gente con poca educación. La familia de la mujer suele adquirir fama y dinero tras este ritual, lo cual lo hace atractivo entre ciertos grupos. La mujer, sin embargo, suele ser forzada a ello o se ve obligada por las circunstancias. Este ritual se enmarca en una cultura que aún sigue siendo tremendamente machista, que yo no percibí al principio pero del cual estoy ahora convencido. Las mujeres suelen ser drogadas antes de echarlas a las llamas. En el documental aparecen testimonios escalofriantes, tanto por parte de los que apoyan la tradición como de los que no.

“Otra curiosidad relacionada con los crematorios es que muchos padres creen que no alcanzarán otra vida si no son sus hijos varones quienes encienden su pira funeraria.”

Otra curiosidad relacionada con los crematorios es que muchos padres creen que no alcanzarán otra vida si no son sus hijos varones quienes encienden su pira funeraria. Por esta razón prefieren tener hijos varones, y algunos hacen todo lo posible para conseguirlos, chamanes de la astrología incluidos.

Lo mejor de nuestra visita a Púshkar, sin duda, fue el hotel donde nos hospedábamos. Estaba apartado del centro, adentrado en el campo, y sus habitaciones eran cabañas de lona. El encargado, un sikh muy simpático, nos contó bastantes cosas. Por ejemplo, que hace treinta años la gente se peleaba porque el agua de una finca había entrado en la propiedad de su vecino, mientras que ahora había escasez de agua y aquello era un auténtico desierto. También nos mostró su teoría sobre por qué a su hotel no van indios: “los indios quieren televisión, comida no vegetariana y bebida, todo lo que yo no ofrezco”, nos dijo en la cena.

Allí probé lo que fue quizás la excepción de los espantos del vegetarianismo. Fue una de las mejores cenas del viaje y ni siquiera nos tomamos la molestia de mirar la carta, pues ni había, sino que nos traían plato tras plato, a cada cual más bueno.

Si alguien va a visitar el Rajastán le recomiendo que vaya a este hotel. No me llevo comisión. El precio es tan mínimo que parece mentira que les salga rentable. Además, la temporada dura unos cuatro meses, tras la cual tienen que envolver las tiendas y guardarlas en una nave. Eso sí, nos dijeron que durante la feria del ganado se llenan todas las cabañas, y ya tenían completo para noviembre de 2014. Impresionante.

La maestra saca a sus alumnos a la calle.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

más leídas

Dinero y flamenco

El dinero. Ese sucio invento capaz de comprarlo todo. Burdel de desgracias, mercadillo de desdichas, elixir de las malas gentes. Ha sido en ocasiones objeto…

La deshumanización gentilicia

Mediocre es la obra que el acto fúnebre conmemora. Sobre el ataúd camina un fantasma sin decir nada. Delante del gentío vestido de luto sube…

Historia de una finca

Tres noches nada más, he tardado en leer la obra insignia de José y Jesús de las Cuevas. Para algunos "la mejor novela jamás escrita…

El renacer de García-Álix

Siempre he admirado a Alberto García-Alix (León, 1956). Como fotógrafo comenzó sus andaduras durante su juventud en los años de la Movida Madrileña y desde entonces…

MÁS ARTÍCULOS